
A unos 5 km de la Alhambra, siguiendo el Darro río arriba existe un lugar especial, al menos para mí. No es un paisaje de arrebatadora belleza objetiva, pero yo que llevo años frecuentándolo, se de su riqueza secreta. Es variado en flora, se mezclan cultivos de olivar con extensiones generosas de bosque mediterraneo, a parte del bosque galeria de su ribera. En cuestión de aves es una joya: abunda el arrendajo, varias especies de currucas, el gavilán y el chotacabras, pito real, autillos y un largo etc que hace las delicias de los amantes de los pájaros. Musarañas, ardillas, comadrejas y zorros son mámiferos que he podido constatar.
Y en su corazón mismo el monasterio Jesús del Valle, cada vez mas ruinoso, que hoy he ido a visitar en busca de duendes. Alguna vez de madrugada, antes de salir el sol, pasando cerca de sus muros he oido chasquidos y chirriantes postigos que me han hecho plantear dar media vuelta. Aunque no son esas las criaturas que yo persigo precisamente. (quita, quita...eeecha payá!!)