El Corleone de las aves, azote de las urracas, por Manuel Soler."Críalo" (Clamator glandarius): boceto, acuarela y lápiz sobre papel
El Corleone de las aves, azote de las urracas, por Manuel Soler.
A unos 5 km de la Alhambra, siguiendo el Darro río arriba existe un lugar especial, al menos para mí. No es un paisaje de arrebatadora belleza objetiva, pero yo que llevo años frecuentándolo, se de su riqueza secreta. Es variado en flora, se mezclan cultivos de olivar con extensiones generosas de bosque mediterraneo, a parte del bosque galeria de su ribera. En cuestión de aves es una joya: abunda el arrendajo, varias especies de currucas, el gavilán y el chotacabras, pito real, autillos y un largo etc que hace las delicias de los amantes de los pájaros. Musarañas, ardillas, comadrejas y zorros son mámiferos que he podido constatar.
Mi intención era darme hoy un día de descanso, que al final se ha convertido en paliza. Quería presentarle a mi "burra" la vereda de la Estrella, después de casi veinte años cabalgando conmigo deseaba darle ese homenaje, pero me he roto. He salido tarde y con el calor me he roto al llegar al Barranco de San Juan. La calima sórdida me ha desanimado también, quería fotografiar la Alcazaba, y las condiciones no eran claras. Bueno, almenos ya ha olido el rastro, ya caerá. Eso si, la bajada de regreso: de escándalo.
Esta es la ruta, mas o menos, para quien se anime
Saltamontes en proceso de metamorfosis tras abandonar su vieja piel. Las gotitas no son intencionadas, pero regar el patio tiene estas cosas. Por suerte el desarrollo de las alas se ha completado perfectamente a pesar del chapuzón. En realidad su posición natural es vertical (girad la foto a la izquierda o la cabeza a la derecha, según prefirais). La he rotado para facilitar su "lectura".
Shawarma de chicharra, poco hecho, sin guarnición. Escena natural en la parra del patio, a unos tres metros del suelo. Me la ha localizado la "Chiri" una de mis gatas, a la que he tenido que frenar porque se unía a la fiesta sin dudarlo (menuda es).
Aquí va otra, o dos solapadas, que con el 55 invertido no cabía en el encuadre. Menos cruenta que la anterior, pero mas dramática si cabe (sobre todo por lo que no se ve). Lo que queda claro es la finalidad de la púas de los brazos de esta dama verde.

Esta noche lo han conseguido tres: la ansiada libertad o acabar en el pico de un veloz abejaruco, según se mire.
Como casi todo el mundo sabe, la libélulas se desarrollan en su primer ciclo de vida bajo el agua, en forma de ninfa y con hábitos depredadores. Esa especie de sonrisa esconde un arma secreta, una mandíbula extensible que no tiene nada que envidiar al Alien de Ridley Scott.
por supuesto los modelos fueron devueltos a su hogar tras la sesión, mas concretamente a la alberquilla de mi patio, que es donde viven.