
Un poco mas confiada...esto se anima.(click en las imágenes para ampliar)
Así he llamado a esta martina, "Belunik" (por pequeña, bonita y de mal genio), solo me ha dado una oportunidad a menos de dos metros de la cámara, que no he aprovechado por torpe.
Caja insonorizada
Muere a los 88 años Edmund Hillary, el primer hombre que coronó el Everest junto al sherpa Tenzing Norgay en 1953 y vivió para contarlo. Existe la leyenda de si lo consiguieron antes Mallory e Irving en 1924, cuyos cuerpos fueron hallados a pocos metros del techo del mundo, pero eso es otra historia, y el secreto aun lo guarda (parece ser) una cámara fotográfica que llevaban los expedicionarios, y que si algún día aparece, podría desvelar , o mejor revelar, si realmente alcanzaron la cima.
Un deseo para el 2008, todavía estoy a tiempo: que en este mundo cada vez mas "cuerdo" y regularizado, encontremos huecos para hacer algo el loco, para volar hasta donde la imaginación nos lo permita.
Cantera y barranco, pedregal de largas caidas, agujeros y cuevas. Esa es la casa de mi vecino el mochuelo, del que solo un par de cientos de metros me separan. Varias ocasiones he ido a visitarlo, pero aún no me he ganado su confianza por completo. De momento me entretengo con las viejas lentes, soñando con imagenes mas nítidas, aunque no por eso mas cercanas.
LLevaba meses sin tener a un duende emplumado frente a la cámara, hoy, y pese al ruido mortal de las escopetas a mi alrededor, me he sacado la espinita.
Mi truco para salvar el síndrome dominical era desde hacía tiempo la "Rosa de los Vientos" (onda Cero), escuchar las ondas radiofónicas hasta que vencía el sueño. Era fácil evitar pensar en ese temible lunes cuando Juan Antonio Cebrián y su equipo llenaban la madrugada de pasajes de la historia, mitos y leyendas, actualidad, medio ambiente y un sin fin de temas. Desde el pasado sábado, y por un traidor infarto, Cebrián ya no nos acompaña.
Durante unos instantes esta joven cabrilla montés nos tuvo el alma en un puño, esperando ver cómo iba a salvar la verticalidad del abismo donde se había metido. El desenlace fué tan natural y fácil que nos dejó boquiabiertos. Cuando se anda por la vida sin dramatismos y en confianza se pega uno menos tortas. Al instante la siguió la madre, que andaba a su lado.