Sapo Alado: lápices de colores sobre cartulina de color. 1993Aprovecho una de mis viejas ilustraciones para recomendar "El Bestiario" de Francisco Ferrer Lerín. Vía: volandovengo
Sapo Alado: lápices de colores sobre cartulina de color. 1993
1994, ruta "mochilacuestas" en solitario por la campiña jaenera, Jaén-Mengibar-Jaén, haciendo noche a orillas del Guadalquivir.
Embalse de Canales, 25 de febrero de 2008, capacidad estimada: 14%. De seguir esta situación desesperante, tendremos que beber gaseosa y lavarnos como los gatos, a lametazos. Moderemos y vigilemos el consumo, cada uno en la medida que pueda. Si esperamos al día en que nos digan: "se acabó", lo vamos a pasar mal. Y a las administraciones decirles que se pongan las pilas, que después del 9M va a ser mas complicado buscar soluciones.
Un híbrido de silla y trípode para la cámara (definitivamente me hago viejo). Los que hayan pasado horas escondidos para fotografiar fauna, mientras las lumbares piden clemencia, entenderán enseguida el sentido de este cacharro. Es otra idea del tintero, en el 3Dstudio tardo pocos minutos, pero fabricarla real me supondría horas y materiales, a ver si esta primavera me animo.
Así he llamado a esta martina, "Belunik" (por pequeña, bonita y de mal genio), solo me ha dado una oportunidad a menos de dos metros de la cámara, que no he aprovechado por torpe.
Caja insonorizada
Muere a los 88 años Edmund Hillary, el primer hombre que coronó el Everest junto al sherpa Tenzing Norgay en 1953 y vivió para contarlo. Existe la leyenda de si lo consiguieron antes Mallory e Irving en 1924, cuyos cuerpos fueron hallados a pocos metros del techo del mundo, pero eso es otra historia, y el secreto aun lo guarda (parece ser) una cámara fotográfica que llevaban los expedicionarios, y que si algún día aparece, podría desvelar , o mejor revelar, si realmente alcanzaron la cima.
Un deseo para el 2008, todavía estoy a tiempo: que en este mundo cada vez mas "cuerdo" y regularizado, encontremos huecos para hacer algo el loco, para volar hasta donde la imaginación nos lo permita.
Cantera y barranco, pedregal de largas caidas, agujeros y cuevas. Esa es la casa de mi vecino el mochuelo, del que solo un par de cientos de metros me separan. Varias ocasiones he ido a visitarlo, pero aún no me he ganado su confianza por completo. De momento me entretengo con las viejas lentes, soñando con imagenes mas nítidas, aunque no por eso mas cercanas.